Agricultura mundial. Compra tierra y corre. Fósforo ¿hay futuro?. Hambre para hoy y mañana. ¿Qué agricultura?

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19-8-09

La crisis del fósforo (clave para la vida), un grave y nuevo reto para la Humanidad. Respuestas capitalistas a la decadencia de la agricultura mundial y alternativas proletarias. Eslóganes.

Aurora Despierta

En artículo anterior (Colapso alimentario. Otra faceta de la próxima Mega-Crisis del capitalismo, en kaosenlared el 17-VII-2009) siguiendo al experto Lester R. Brown, comentaba los enormes riesgos de futuro colapso de la agricultura mundial. En éste, algunas respuestas capitalistas al problema y otros aspectos de la crisis de extraordinaria trascendencia.

Compra tierra y corre.- Aunque este año ha habido una segunda cosecha record de cereales con una tendencia a la disminución de los precios con respecto a 2008, el problema de fondo persiste y se agravará con el tiempo.

A sabiendas de ello, sectores de la burguesía mundial que se sienten más vulnerables están tomando posiciones a fin de asegurarse el suministro con precios convenientes, aunque sea a costa de los más vulnerables.

Diversos Estados (China, Corea del Sur, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Qatar, India...) se están dedicando a arrendar o comprar grandes extensiones de tierra cultivable en países como Rusia, Ucrania, Brasil, Pakistán, Filipinas, Indonesia, Sudán, Mozambique y otros africanos. Si en el pasado se buscaba productos como frutas exóticas, ahora la atención se centra en los alimentos básicos (maíz, trigo, arroz) o en materias primas para biocombustibles. Así se aseguran el suministro y a buen precio pues temen reacciones como las del año pasado cuando varios grandes países productores prohibieron la exportación de productos agrícolas clave por temor a provocar protestas nacionales al no poder cubrir las necesidades de la población local. También están entrando en la compra de tierras directamente capitales privados multinacionales que no trabajan para ningún gobierno, sino para su exclusivo negocio (el fondo de inversión británico Emergent Asset Management). Incluso llegando a acuerdos con movimientos guerrilleros que controlan el territorio, como la estadounidense Jarch Capital en el sur del Sudán. Entre 15 y 20 millones de hectáreas de países pobres han cambiado de manos desde 2006 en este tipo de operaciones.

Todo ello está teniendo ya varias consecuencias.

* La transmisión de la posesión de la tierra por parte de los Estados se realiza muchas veces en unas condiciones que suelen ser poco transparentes lo que fácilmente dará lugar a la corrupción y también al incumplimiento por el adquirente de obligaciones que beneficiarían al transmitente y no digamos a los agricultores/as nativos.

* En muchos países de África la propiedad de la tierra se rige por la costumbre de siglos, sin documentos ni registros de la propiedad, por lo que el Estado se siente autorizado para expropiarles de hecho y disponer de sus tierras para el arrendamiento o la venta.

* Se tiende a desalojar a los agricultores/as locales al desplazarlos por una agricultura industrializada, mecanizada o incluso por trabajadores del país que explota las tierras (se estima hasta un millón de chinos en los campos de África).

* La gran explotación agrícola industrializada en busca de grandes rendimientos, tiende a acaparar el agua afectando incluso a campesinos/as que siguen conservando su tierra en las proximidades de sus cursos fluviales o dependiendo de las mismas aguas subterráneas.

* La sustitución de la agricultura tradicional por la industrializada, cuando la primera haya sido básicamente respetuosa con el medio, conlleva múltiples riesgos para la conservación y salud de la tierra misma, además de la dependencia de materias primas de corto futuro como el petróleo del que se derivan pesticidas y fertilizantes.

* Si ya el país que transmite los derechos sobre la tierra tenía problemas para abastecer de alimentos a sus habitantes, se agravarían al destinar la producción a la exportación y dejar sin recursos a los campesinos/as locales que totalmente proletarizados tendrán dificultades incluso para vender su fuerza de trabajo. Con lo que la amenaza de la malnutrición y el hambre aumenta para ellos y los más vulnerable, los niños/as. Resulta esto más inmoral cuando el destino de los productos agrícolas es para “alimentar” a automóviles con agro-combustibles o engordar rápidamente al ganado vacuno para una alimentación excesivamente carnívora, con la evacuación en tanto por dicho ganado de cantidades enormes de gases con efecto invernadero.

* Ante los riesgos del déficit de oferta, también de tierras, está aumentando notablemente el precio de la misma (15% ó 31% en 2007) en muchos países, desde EEUU a Polonia, pasando por Brasil. De modo que la tierra cultivable puede convertirse en mercancía de especulación, y en el futuro, quien sabe, hasta provoque una burbuja económica con sus consecuencias. Esto hará más difícil a los campesinos/as adquirir nuevas tierras por lo que su proletarización o condena a la condición de lumpen-proletariado será irreversible.

La crisis del fósforo ¿hay futuro?.- El fósforo es un componente fundamental de los abonos (12%) y resulta imprescindible para la vida.

El problema de la extracción del fósforo de sus diferentes fuentes recuerda bastante a la problemática del petróleo. Los depósitos económicamente recuperables con las técnicas actuales, se llaman reservas. La mayor parte se hayan en cuatro países: Marruecos con su anexión del Sahara Occidental (ex-colonia española, República Saharaui), China, Sudáfrica y EEUU. Pero con una desigual producción en términos absolutos y relativos a las reservas.

En todo caso, su ritmo de extracción es mucho más rápido que el de reposición por la Naturaleza. Los hábitos de nuestra civilización, el modelo de agricultura imperante, la erosión del terreno, la no recuperación del fósforo de los residuos de nuestro consumo, están causando su enorme despilfarro y la perturbación del largo ciclo natural de utilización y reposición, lo que además ocasiona contaminación en lagos y mares perjudicando la vida acuática y la pesca.

Por si esto fuera poco, el final de las reservas está muy próximo. EEUU podría agotar las suyas en 40 años. El resto de las reservas mundiales podrían durar unos 90 años más. Pero serían menos si hubiese un salto en la demanda de consumo de carne pues exige una gran producción agrícola con destino animal (cereales para pienso).

Con el fósforo nos encontramos con un horizonte mucho más perturbador que con el fin de la era del petróleo fácil y barato, pues no se conoce sustituto. Sólo cabe descubrir más yacimientos importantes explotables y conseguir grandes mejoras tecnológicas en el aprovechamiento de fuentes más difíciles. Pero sobre todo una rigurosísima administración de las existencias, evitando el despilfarro y ayudando con el reciclado en su ciclo natural. Todo ello supondría cambios muy notables en la agricultura y en nuestros hábitos diarios, incluso en el aseo personal.

No hace falta extenderse mucho en el motivo de conflictos incluso bélicos que puede suponer la crisis del fósforo. ¿Qué hará EEUU si dentro de cuarenta años se agotan sus reservas nacionales?. El Sahara Occidental no es una potencia y quien lo controle tendrá por un corto tiempo la llave de la alimentación mundial. Ya hoy Marruecos mantiene estrechas relaciones con los EEUU.

Si David A. Vaccari está en lo cierto, este siglo no será tanto el del cambio climático o del fin de la era del petróleo, como de algo más elemental e inmediato para nuestra especie, la crisis del fósforo, mucho más crucial pues aunque las demás se resuelvan, si no se consigue con el fósforo, la Humanidad no tendrá futuro.

A quienes deseen mas información y a los incrédulos, les remito a la fuente mencionada al final del artículo.

Hambre para hoy, más para mañana.-Según la FAO, mil millones de personas pasan hambre en el mundo, la cifra más alta de la historia (bis). De ellas, 100 millones como consecuencia de la actual crisis y las recientes subidas de los precios de los alimentos. Es decir, una de cada seis personas del mundo pasa hambre. 642 millones viven en Asia y 265 millones en el África subsahariana. 15 millones “sólo” en los países en desarrollo. En tanto, un despilfarro gigantesco en agrocombustibles para transportes individuales, recursos astronómicos en el arsenal armamentístico mundial, gastos de publicidad para impulsar la demanda solvente de productos de cuestionable necesidad y acelerada obsolescencia, ingresos de escándalo para la burguesía.

Por si esto fuera poco, en cuanto al futuro, lo comentado en éste articulo y en Colapso alimentario. Otra faceta de la próxima Mega-Crisis del capitalismo, nos da pistas de dimensiones horribles ante las que difícilmente podremos seguir mirando para otro lado sin sentir que la cara se nos cae de vergüenza o incluso nos rugen las tripas.

¿Qué agricultura?.- La llamada “revolución verde” de mediados de los años 60 del siglo pasado, logró aumentar el número de cosechas anuales y sus rendimientos. Con nuevas variedades de cereales, el monocultivo en grandes extensiones, el riego con gran cantidad de agua, fertilizantes químicos y plaguicidas (insecticidas, herbicidas), consiguió resultados espectaculares.

Este modelo de agricultura a gran escala, semejante a la producción en serie, con alto nivel de mecanización, resulta muy cómodo de gestionar y rentable para la explotación capitalista, directamente o a través de campesinos formalmente independientes pero que deben vender su cosecha a grandes empresas que ajustan los precios. Reduce la mano de obra en el campo, dejándola disponible para la industria, disminuye costes para la alimentación de la fuerza de trabajo urbana y genera una gran demanda para los sectores petroquímico y de bienes de equipo mecanizados.

Pero ya ha alcanzado su límite y está pasando factura. Salinización y saturación de la tierra por el agua, despilfarro del fósforo y del nitrógeno, erosión del suelo y perdida de tierra fértil, agotamiento de acuíferos, contaminación de sus aguas y la de los ríos por los residuos de abonos y pesticidas, intoxicación de los campesinos/as por todos esos productos, endeudamiento por sus costos crecientes. Así que muchos agricultores del mundo ven ahora en esa revolución su maldición.

Los plaguicidas y fertilizantes contienen derivados del petróleo que muy pronto escaseará y se encarecerá.

El capital pretende reducir la incertidumbre de sus ganancias en la agricultura por una Naturaleza no sometida a sus órdenes y aumentar sus beneficios, por medio de un mayor control y dependencia de los agricultores y un salto cualitativo en la manipulación (peligrosa) de la Naturaleza, gracias a la aplicación agroindustrial de la ingeniería genética. Pero los alimentos transgénicos no están dando las soluciones alimentarias que prometía.

La alternativa parece estar en una agricultura integral, alejada del monocultivo, en explotaciones con producciones biológicamente diversificadas e intercaladas, con rotación de cultivos (para romper el ciclo de enfermedades asociadas a una sola especie) y compostaje, que en vez de agotar el suelo lo enriquezca(mejorando terrenos degradados) sin necesidad de fertilizantes sintéticos nitrogenados, con riego por goteo para no desperdiciar el agua, garantizando una alimentación variada a la vez que preserva la biodiversidad vegetal, evitando el endeudamiento de los campesinos/as por los costosos plaguicidas y fertilizantes, y la dependencia de las multinacionales de los alimentos transgénicos.

En cuanto al fósforo, se plantea específicamente la agricultura en terrazas o bancales (para evitar la inclinación del terreno que favorece la erosión por la lluvia), o sin labranza (el terreno no se ara) para evitar la erosión por la lluvia y el viento y el consiguiente despilfarro del fósforo. La biomasa no comestible (raíces y tallos) residuos de la cosecha, se dejan en el campo tras la recolección, así como residuos animales, para que creen una capa que proteja el suelo de la erosión y éste aproveche su fósforo. La agricultura sin labranza rebaja la erosión hasta un 90% respecto al cultivo tradicional. Contiene mejor el carbono en el suelo en vez de liberarlo a la atmósfera y producir efecto invernadero. Requiere menos combustible y mano de obra. Favorece de paso la biodiversidad animal, tanto dentro de la tierra (lombrices con su efecto benéfico) como en la zona. Aunque la maquina especial es cara, se necesitan menos y por ello se compensan y reducen los costes. Pero también tiene complicaciones importantes que aumentan los riesgos de fracaso de la cosecha o pérdida de rendimiento, sobre todo durante la larga transición a este método. Desventajas como la necesidad de abonos nitrogenados (sobre todo los primeros años) y de herbicidas con sus consiguientes riesgos medioambientales, que además pueden resultar caros. Se necesita un aprendizaje arduo, buen asesoramiento y dedicación atenta a la evolución del campo. Por todo ello, los propietarios de la tierra no se arriesgan por la iniciativa del arrendatario, y los bancos pueden no dar créditos si temen que no se les devuelva. Hoy menos del 7% del terreno cultivable del mundo se laborea sin labranza. Para más detalles remito a la fuente al final del artículo.

Estas modalidades de agricultura no son en sí incompatibles con el capital aunque éste venga optando por otras menos sostenibles. De modo que cabe la posibilidad de que el capital adopte en mayor medida estas variantes que se supeditarían a los requisitos de la mercancía y del beneficio. Podría seguir habiendo hambre en el mundo al disminuir la oferta de alimentos básicos al ser más rentable la de otros menos necesarios o ser menos atractivos para la inversión del capital comparado con otros negocios (la especulación, por ejemplo, en fósforo); y en cuanto a la demanda, personas sin dinero para pagarse la comida a causa por ejemplo del paro en una crisis económica, y a la vez reducción o destrucción de producción por falta de demanda solvente o para controlar el descenso de los precios. El capital no está para alimentar a quien no puede pagarlo, si ni siquiera un Estado corre con la cuenta. Ya existe un mercado de productos ecológicos controlado por importantes empresas capitalistas y con precios mayores que los del mercado ordinario.

El futuro de esta agricultura alternativa depende de una respuesta integral a los siguientes problemas: el cambio climático que reduciría el rendimiento de las cosechas; el final de la era del petróleo fácil de extraer y barato, para que no recurramos a más deforestación de bosques y selvas (con su emisión de carbono y efecto invernadero, cambio climático) para el cultivo de agro-combustibles; la explosión demográfica que precisa de un pacto internacional para detenerla dando soluciones a las necesidades que se pretenden resolver con mucha descendencia; y vencer la resistencia de los intereses cortoplacistas que apuestan por la rentabilidad de la agricultura dominante.

Todo ello remite a las decisiones políticas, a los intereses de quienes detentan el poder, la clase social a la que representan (sobre todo la burguesía), a la civilización capitalista que administran y protegen con las armas, al riesgo de apropiación y perversión por el capital de la agricultura ecológica, y a la necesidad de un cambio cualitativo rápido e integral, revolucionario.

El capitalismo, su agricultura y nosotros.-Esta civilización en decadencia galopante que en su dinámica devora a sus hijos empezando por los más pobres y desvalidos para defenderse (los niños/as mal nutridos, los campesinos/as expropiados...), amenaza con negar la más elemental seguridad alimentaria a sectores crecientes de la población mundial.

Empuja a la burguesía a la competencia y lucha por asegurarse la materia prima para sostener a bajo coste a la fuerza de trabajo productora de las mercancías que le aseguran mayores beneficios con una demanda solvente: biocombustibles para los automóviles, carne de vacuno; y creadora, con el sobre-trabajo no pagado en esa producción, de la plusvalía que en forma de ganancia necesita el burgués para su propio beneficio personal y acumulación o “engorde” del capital.

Si no asumimos que nuestra supervivencia y en especial la de los más pobres, es antagónica a la pervivencia de esta civilización, nos veremos envueltos, como víctimas o tontos útiles, en esta lucha por la seguridad alimentaria que puede conducir incluso a guerras, convirtiendo a los trabajadores/as y a los campesinos/as proletarizados sobre todo, en paganos de la factura de unos platos que estarán, para muchos, vacíos.

La respuesta a los problemas a medio plazo, como el del fósforo, o qué tipo de agricultura, sólo podrá ser garantizada en términos de igualdad para todos y respeto a la Naturaleza, si deja de estar condicionada por la dinámica del beneficio económico y del privilegio para las clases que poseen el control de los medios de producción, bien sea por la propiedad o por su posición de dominio en la división social del trabajo (tecno-burocracia).

Esto significa librarnos del capitalismo y cualquier otra sociedad de clases. Lo que implica para los trabajadores/as una lucha independiente de esas clases, que no pueda ser manipulada por ellas ni recuperada para su provecho.

En este sentido hay que evitar entrar en el juego en el que –a falta de más información- sospecho han podido caer los malgaches. En Madagascar el Gobierno de Marc Ravalomanana firmó un contrato con la multinacional surcoreana Daewoo que le otorgaba los derechos de explotación de 1,3 millones de hectáreas –una superficie superior a la de Navarra- para cultivar maíz durante los próximos 99 años. Tras cuatro meses de manifestaciones y 135 muertos, en marzo pasado la revuelta popular, con el apoyo del Ejército, derrocó al Gobierno, y el nuevo rompió el acuerdo con Daewoo. Lo que me hace más sospechosa la actitud del Ejército (tal vez optó por el mal menor para ellos dadas las circunstancias) es que ese contrato perjudicaba a los EEUU, primer exportador de maíz del mundo, con una cuota del 60% en el mercado internacional, y beneficiaba a Corea del Sur que así reduciría su dependencia de la primera potencia. Tal vez los malgaches hayan salido ganando algo, pero si otros lo han hecho también en mayor medida, los únicos que han puesto los muertos que les han dado la victoria han sido las masas populares.

En Mozambique la población local se resistió a que miles de trabajadores chinos cultivaran las tierras alquiladas por su país, lo que hubiera limitado la participación de los campesinos/as mozambiqueños en el proyecto y sus beneficios. Con semejantes políticas que ignoran a la población local, se pretende no sólo primar los beneficios, sino enfrentar y dividir a los trabajadores/as y campesinos/as del mundo. Cuánto se parece esto al neocolonialismo, practicado para colmo por la pretendida “comunista” y “anti-imperialista” China, vieja máscara del capitalismo de Estado asociado al capitalismo internacional. Tampoco hay que caer en las trampas de la xenofobia y el nacionalismo. Sólo en la dirección de la cooperación, solidaridad, internacionalismo proletario, se podrá hallar la solución eficaz, justa y pacífica a los problemas alimentarios y de todo tipo que amenazarán cada vez más al conjunto de la Humanidad.

Las esperanza a largo plazo de las masas campesinas convertidas en proletariado rural o expulsadas del campo a la miseria del chabolismo o favelas de la periferia de las grandes ciudades, no está en recuperar la tierra como propietarios o arrendatarios, sino en ser parte del movimiento del proletariado internacional pendiente de construir y capaz de cuestionar ésta y todas las sociedades de clase, creador del poder de los trabajadores/as directos, autoorganizados en Consejos (asamblearios participando activamente todos), constituidos como nuevo trabajador colectivo en la empresa industrial, de servicios o agraria, a escala local, nacional e internacional, expropiando a los expropiadores, superando tanto la división social clasista del trabajo como la división internacional del trabajo que están concebidas al servicio de los beneficios del capital y no de las verdaderas necesidades humanas en base a la cooperación recíproca.

Sólo el poder internacional de los trabajadores/as, es decir, de la mayoría de la Humanidad, puede ordenar la movilización de todos los recursos científicos, técnicos, económicos y sociales necesarios para resolver, al servicio de toda nuestra especie con respeto a la biodiversidad, las variadas crisis de la agricultura mundial e impedir hambrunas generalizadas o el genocidio de millones de personas para que otras puedan continuar alguna generación más preservando sus privilegios económicos y sociales.

Y por último, para animar la expresión agitadora y de protesta y como diversión en estos días de fiesta, unos eslóganes sacados del tirante.

¡NO MAS HAMBRE POR BIOCOMBUSTIBLES! --- ¡ETANOL O BIODIESEL, SI CAUSA HAMBRE, NI QUE ME LO DIESEN! --- ¡CARNE DE GANADO, CEREAL DESPILFARRADO! --- ¡SI EL FÓSFORO ESCASEA, EL CAPITAL GUERREA! --- ¡POR FÓSFORO, PRENDERÁN LA GUERRA, SI EL PROLETARIADO, SE ARREDA! --- ¡FÓSFORO, CAPITAL PARA LA VIDA, NO LA QUITAREMOS, POR EL CAPITAL! --- ¡EL SAHARA, DE MARRUECOS LIBERADO, Y EL FÓSFORO, AL CAPITAL EXPROPIADO! --- ¡AGRICULTURA DEL CAPITAL, INSEGURIDAD TOTAL! --- ¡AGRICULTURA ECOLÓGICA, ES DE PURA LÓGICA! --- ¡PODER DE LOS TRABAJADORES, TRANQUILIDAD DE AGRICULTORES Y CONSUMIDORES!.

Fuentes de la información y lecturas recomendadas: “Arrecia la lucha por los alimentos. La compra de tierras de cultivo en países en desarrollo amenaza a los más pobres” J.P. Velázquez-Gaztelu, El País, domingo 16 de agosto de 2009, suplemento Negocios, página 14.“La crisis del fósforo” David A. Vaccari, revista “Investigación y Ciencia” número de agosto de 2009 (edición española de “Scientific American”). “Agricultura sin labranza” David R. Huggins y John P. Reganold, “Investigación y Ciencia” número de septiembre de 2008. “Crisis alimentaria. ¿Y si hablamos en serio?” en la revista “Ecologista” número 58 del otoño 2008, de Ecologistas en Acción. “El fin de la abundancia. Informe especial. La crisis alimentaria” National Geographic, edición española, agosto 2009. “El mito de la Green Economy” Revista Internacional nº 138, 3º trimestre 2009, Corriente Comunista Internacional, enwww.internationalism.org

Ensayos importantes relacionados: Roi Ferreiro “Capitalismo y ecología. Un enfoque integral del conflicto”. Roi Ferreiro “Un presente entre dos mundos”. En www.geocities.com/cica_web

Artículos míos relacionados publicados en Kaosenlared: “Colapso alimentario. Otra faceta de la próxima Mega-Crisis del capitalismo” (17-VII-2009). “Sin petróleo, el socialismo ¿tendrá su oportunidad?. Mega-Crisis. Pronóstico, plazos y estrategia. Hacia 2030.” (4-XII-2008). “Crisis. Otra víctima: aplazamiento lucha contra cambio climático. Más cerca Mega-Crisis capitalista. Futuros” (16-X-08). “Capitalismo en crisis pero ¡nosotros también!. Programa Transformaciones. Mega-crisis próxima. Cosmovisión.” (10-X-08).

Para localizarlos y conocer otros sobre diversos temas que voy publicando en kaosenlared.net, con el buscador de kaosenlared por Aurora Despierta luego seleccionad por Autor y Procedencia, Ordenado por Fecha, y Durante los últimos Todo Kaos, Buscar. (en varias páginas, fijarse en la firma, no son míos todos los que aparecen, sí “Siglo XXI, perspectivas”).
Original source: Kaos en la Red
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