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Agua, tierra y despojo

Movimiento mundial por los bosques tropicales | 28 de septiembre de 2022

Agua, tierra y despojo

Las consecuencias del envenenamiento y/o saqueo del agua las sienten los sistemas de vida que dependen de las múltiples fuentes de agua y de los territorios que éstas sustentan. Las actividades extractivas, los sitios de producción y los corredores de transporte, por lo tanto, afectan zonas mucho más grandes que los territorios ocupados por estas actividades contaminantes en sí mismas. Su impacto en la vida y las comunidades va mucho más allá de los lugares de operación, producción y transporte.

A lo largo de la cadena de extracción, producción y distribución de cada ‘mercancía’ se esconden numerosas historias de despojo y destrucción. Desde los minerales hasta el petróleo, desde el caucho hasta el aceite de palma, desde la celulosa hasta el cartón y hoy en día incluso los créditos de compensación de carbono, agua y biodiversidad, están vinculados a la violencia y el despojo. Todos se vinculan con el acaparamiento de tierras de comunidades y, a menudo, también con la contaminación de la tierra, el agua y el aire. La tierra, particularmente para las comunidades campesinas y las que dependen de los bosques, abarca mucho más de lo que se ve a simple vista. Apropiarse de sus tierras y del agua que sostiene esas tierras también significa apropiarse de sus memorias, historias, raíces y conexiones. La tierra y el agua están interrelacionadas y son inseparables, y el agua, en este sentido, es un aspecto esencial de la tierra y la vida. Fluye, se transforma, nutre y es nutrida por otros ciclos de vida. El agua es, por lo tanto, una parte esencial de las luchas de las comunidades.

Las consecuencias del envenenamiento y/o saqueo del agua las sienten los sistemas de vida que dependen de las múltiples fuentes de agua y de los territorios que éstas sustentan. Las actividades extractivas, los sitios de producción y los corredores de transporte, por lo tanto, afectan zonas mucho más grandes que los territorios ocupados por estas actividades contaminantes en sí mismas. Su impacto en la vida y las comunidades va mucho más allá de los lugares de operación, producción y transporte.

Estos devastadores impactos son, a su vez, muy profundos, como los señala Tom Goldtooth de la Red Ambiental Indígena, refiriéndose a los impactos de los proyectos de compensación de carbono basados ​​en los bosques, llamados REDD+:

“No se trata solo del saqueo de nuestra tierra y nuestros árboles y nuestra agua, nuestras montañas y nuestros pastizales, sino del saqueo de nuestra identidad. Es el reemplazo de nuestras ceremonias tradicionales Indígenas por el cristianismo; es que nos quitan nuestro idioma, la colonización que vino literalmente con la violación de nuestros hijos, el trauma histórico que está documentado en Canadá en las escuelas residenciales fundadas por la Iglesia. Éste es un tema serio”.
15 años de REDD: Un mecanismo intrínsecamente corrupto

Leonardo Tello Imaina, de Radio Ucamará, de Nauta, Loreto, Perú, habla de la amenaza de la ‘Hidrovía Amazónica’ para los pueblos indígenas Kukuma. Esta Hidrovía es un megaproyecto que tiene como objetivo conectar los ríos amazónicos con los mercados de capital:

“El río o la “gran serpiente” no debe ser visto como un camino fijo; está en constante cambio e intercambio con la selva y sus numerosos sistemas de vida. […] El fondo del río es muy importante para los espíritus que viven dentro del agua, como la purawa (la serpiente) o los karuara, que son las personas que viven en las profundidades del río, al ser llevados por los espíritus del agua. Los que se han ido a vivir al mundo del agua se comunican con sus familias que viven en el mundo de la tierra a través de los sueños. Las pozas formadas a las orillas de los ríos, que permiten que el agua permanezca dando vueltas, son el lugar de vida de nuestros ancestros. En este sentido, los Kukama tienen una relación personal y profunda con los ríos..”
Artículo del Boletín 244 del WRM, 2019

Maria Helena, miembro del pueblo indígena Tupinikim de Pau-Brasil, en Espírito Santo, Brasil, destaca los impactos de las plantaciones industriales de eucalipto en el agua y, en particular, en su importancia para las relaciones comunitarias, especialmente para las mujeres:

“Y cuando había río acá, las mujeres agarraban sus fardos de ropa... y era aquella fiesta a la orilla del río, todas lavando la ropa. Era más el día sábado, y quien tenía tiempo, durante la semana. Ya era un trabajo menos, porque había aquella cantidad de agua en el río, y todo era más fácil […] La dificultad aumentó cuando todo ese proceso, con la llegada del eucalipto fue chupando esa agua del río que llegó al punto al que llegó hoy.”
Artículo del Boletín 128 del WRM, 2008

La contaminación del agua también tiene un impacto devastador en las comunidades que luchan contra las plantaciones industriales de palma aceitera y para la obtención de madera en Indonesia. “Mama Na”, que forma parte de la lucha contra las plantaciones industriales de palma aceitera en Kampung Subur, regencia de Boven Digul, Papua, Indonesia, explica:

“El agua está contaminada. Hay peces muertos por todo el río Bian y Digul. Cuando llegaron a la zona, construyeron un hospital, el Hospital Korindo. Es literalmente una “casa de enfermos” (en indonesio, Rumah Sakit, significa “casa de enfermos”) ya que la empresa vino a enfermarnos. El daño se hunde bajo tierra, hasta el agua. Entonces los peces mueren. Cuando usamos el agua para cocinar, la olla está aceitosa. Desde que entró la empresa sentimos que perdimos nuestra cultura. Ya no tenemos nuestras tradiciones.”
Artículo del Boletín 253 del WRM, 2021

Una mujer de la comunidad Fulwaripara en el estado de Chattisgarh, India central, donde numerosas comunidades viven con los bosques y enfrentan amenazas de desalojo debido a la imposición de áreas de conservación, como las reservas de tigres, reflexiona sobre cómo el acceso de las comunidades al agua, y con ello la vida comunitaria, cambió tanto por el cambio climático como por las restricciones impuestas por un área protegida:

“La temporada de los monzones solía ser buena en aquella época, había lluvias abundantes. Pero ahora aparecieron las represas, que no permiten que el agua vaya al océano. Como resultado, cada vez hay menos olas, lo que crea menos marea y por lo tanto hay menos lluvias. A través del océano, el agua se evapora y luego cae la lluvia. Junto con las lluvias solían aparecer muchos peces, cangrejos y serpientes. Me acuerdo cómo jugábamos con las serpientes que abundaban con las lluvias incesantes. […] Hoy en día, ni siquiera vemos tanta agua en los estanques.”
Artículo del Boletín 242 del WRM, 2019

Una mujer guardiana de las lagunas de Cajamarca, Perú, reflexiona sobre la resistencia, liderada principalmente por mujeres, contra una empresa minera que quiere apropiarse del agua y los territorios de la comunidad:

“Cuando era fuerte la resistencia nos levantábamos a las 3 de la mañana, nos íbamos a los caseríos a convocar para la marcha, más tarde íbamos a buscar alimentos donados en los mercados y en las tiendas solidarias. Una vez en las marchas hacíamos ollas comunes, a nadie le faltaba qué comer. Otras nos colocábamos en la primera fila de las marchas, cantando nuestras coplas nos enfrentábamos a la represión. No nos importó el cansancio, los golpes, muchas veces el grito de nuestros maridos o la incomprensión de la familia. Luchábamos por el agua que es la vida, por nuestros hijos, y los hijos de nuestros hijos”
Artículo del Boletín 211 del WRM, 2015

Este boletín trae al frente experiencias de comunidades que luchan contra el saqueo de su agua. Incluye historias de Gabón, Costa de Marfil, Camerún, Perú, Bolivia, Brasil e Indonesia; historias que dejan en evidencia cuán vital e intrínseca es el agua y su control comunitario, para sus luchas por la tierra y la vida.

Publicado en Movimiento Mundial por los bosques tropicales

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