Transgénicos. A favor o en contra?

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Un organismo transgénico (OGM) es aquel que ha sido modificado genéticamente en un laboratorio mediante "biotecnología moderna". Esta técnica consiste en incorporar a un determinado ser vivo alguna característica genética específica de otro, o bien suprimir o modificar la función de un gen propio. Con esto se consigue que el organismo receptor adquiera una propiedad que hasta ese momento no tenía. En los cultivos se busca principalmente aumentar la resistencia a plagas, insectos, virus, frío y sequía.

En España está permitido el cultivo de transgénicos desde 1998 pero sólo de maíz y únicamente para consumo animal. Recordamos que en Europa solo está permitido el cultivo de un transgénico para fines comerciales, el maíz MON-810, cuya autorización caducó en 2008 y que sigue en un eterno proceso de reevaluación (El Parlamento Europeo vota facilitar las restricciones al cultivo de transgénicos... AQUÍ). Durante estos últimos años, la superficie ocupada por este tipo de plantación ha ido aumentando progresivamente hasta alcanzar los 131.537,67 hectáreas (Ultima actualización conocida, año 2014), lo que convierte a España en el mayor productor de maíz transgénico de Europa.

Es un tema complejo que suscita una gran polémica sobre su conveniencia o no, con defensores convencidos y acérrimos detractores. En este sentido, los aspectos que generan mayor controversia son:

Medio Ambiente y Salud

Numerosas organizaciones ecologistas y civiles llevan años denunciando lo que consideran un grave perjuicio para el medio ambiente y la salud pública. El maíz transgénico se produce liberando polen que, impulsado por el viento, puede producir una "contaminación genética" de los cultivos tradicionales y ecológicos. Además, señalan que las variedades sembradas en España (MON-810) son variedades insecticidas que pueden implicar problemas de resistencia de plagas y riesgo de que su elevada toxicidad afecte a insectos y especies beneficiosas. Por otra parte, aunque los productos transgénicos sólo están autorizados para consumo animal, pueden penetrar indirectamente en la cadena alimenticia, pudiendo causar a los consumidores, según estas asociaciones, problemas de alergias, resistencia a los antibióticos e incluso infertilidad. Conceptos que en el futuro de la población moderna que quiere vivir en zonas sostenibles y ciudades ecológicas  no tienen cabida por su riesgo. 

Diversos científicos expertos en la materia, por el contrario, afirman que no existe ninguna evidencia científica, ni ha ocurrido ningún incidente que demuestre que los cultivos transgénicos ocasionen algún daño a la naturaleza o a las personas. Además, sostienen que la siembra de este tipo de productos puede ayudar a solucionar algunos problemas medio ambientales como la falta de agua o la erosión del suelo y requieren un menor uso de insecticidas.

Esta temática también fue tratada en el acuerdo COP21 de Paris (Ver artículo de este mismo portal AQUÍ)

Beneficio económico

Parece que las explotaciones en la que se cultivan transgénicos son considerablemente más productivas (aunque hay estudios que lo ponen en duda) y por lo tanto, más rentables. Esto se traduce en un aumento de los beneficios, tanto para los productores como para las compañías de biotecnología.

Sin embargo, muchos agricultores ecológicos han sufrido contaminación transgénica en sus cultivos, lo que ha supuesto la pérdida de su calificación ecológica y les ha obligado a vender su producción a un precio bastante inferior.

Consumidores

En primer lugar, cabe destacar que los productos modificados genéticamente no aportan ningún beneficio para el consumidor, ni desde el punto de vista nutricional ni de ahorro económico. Existen algunos alimentos como el arroz dorado (rico en vitamina A) mejorados en su composición nutricional pero ninguno está disponible para el consumo humano.

La falta de información es la principal reclamación de las asociaciones de consumidores ya que existe un desconocimiento bastante generalizado sobre las posibles ventajas e inconvenientes de los transgénicos. Además, según la normativa europea, no es necesario que los productos que contienen una tasa transgénica inferior al 0,9% informen de ello en su etiquetado y en el caso de la carne y los productos de origen animal, no existe ningún indicativo que especifique si provienen de algún animal que ha sido alimentado con productos transgénicos.

Las empresas de biotecnología argumentan que con la agricultura transgénica se reduce el consumo de recursos (agua, consumo de energía, productos químicos, etc.) y la superficie de cultivo, es decir, es más sostenible. Defienden que esta tecnología puede ayudar a erradicar el problema del hambre en el mundo.

En el extremo opuesto están aquellos que piensan que esta tecnología no hará sino aumentar los desequilibrios entre el primer y tercer mundo, al quedar la producción de alimentos en manos de unas pocas multinacionales, destruyendo los modelos tradicionales de agricultura.

Recomendable visitar la página de Greenpeace en transgénicos... AQUÍ.

Original source: Transgénicos
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