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Georgia apuesta por los descendientes de los bóers para resucitar el campo

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EFE | 28-02-2011 | Português

Misha Vignanski Tiflis, 28 feb (EFE).- El Gobierno de Georgia ha optado por una una solución poco ortodoxa para levantar la agricultura del país: tentar a los descendientes de los bóers holandeses que se afincaron en el sur de África con tierras a precio de regalo y ciudadanía.

El secretario de Estado georgiano para Asuntos de las Diásporas, Mirza Davitaia, suscribió el año pasado un acuerdo con la Unión Agraria de Transvaal (TAU, por sus siglas en inglés), que de hecho sentó el marco jurídico para el traslado de granjeros bóers a Georgia.

Según el canal de televisión Maestro, el Gobierno tiene previsto vender a los descendientes de los bóers hasta 88.000 hectáreas a 40 dólares cada una, cuando actualmente en el mercado la hectárea, dependiendo del tipo de suelo y riego, cuesta entre 740 y 1.000 dólares.

"El precio será superior a esa cifra, 40 dólares no es un precio real", dijo hoy a Efe en condiciones de anonimato un portavoz del Ministerio para Asuntos de las Diásporas.

Agregó que las conversaciones con los representantes de los bóers se encuentran en un estado avanzado y que "se están estudiando los planes de negocios y qué tipo de inversiones pueden hacer ellos en Georgia".

Sobre esos granjeros que se trasladarían a Georgia, el portavoz indicó que "de momento se puede hablar de entre cien y doscientos, aunque el número puede aumentar en dependencia de cómo marche el proyecto".

La primera granja bóer en territorio georgiano comenzará a trabajar ya el próximo mes, declaró el Efe el director general de la TAU, Bennie Van Zyl.

"Se trata de compartir experiencias, de mostrar cómo se trabaja", dice Van Zyl.

De acuerdo con el dirigente agrario, se planea organizar granjas tipo empresas mixtas con georgianos.

"Trabajando para el futuro de Georgia nosotros también nos convertiremos en georgianos", subraya Van Zyl, quien agrega que las granjas bóers crearán fuentes de trabajo para los campesinos del país.

Actualmente, cerca del 40 por ciento de la población económicamente activa de Georgia se encuentra ocupada en el sector agropecuario, que proporciona el 8 por ciento del Producto Interior Bruto del país.

Según los cálculos del Gobierno, con la ayuda de los granjeros bóers, que tendrán todas las facilidades para adquirir ciudadanía georgiana, ese indicador podría duplicarse.

"Sus vacas (las de los bóers) dan hasta 25 litros de leche; las nuestras, cinco veces menos", declaraba recientemente el jefe del Programa de Alimentos y Agricultura de la ONU para Georgia, Mijaíl Sojadze, al respaldar la iniciativa gubernamental.

Pero no todos ven con buenos ojos el proyecto: la oposición asegura que mejor que regalar tierra a extranjeros es apoyar financieramente a los campesinos georgianos.

"Es demencial traer al país gente de otro continente cuando tenemos tan poca tierra buena", dijo a Efe la secretaria de relaciones exteriores del Partido Laborista de Georgia, Nistán Kirtadze.

Las condiciones preferenciales para la compra de tierras son también un motivo de rechazo a la presencia de los bóers en el campo georgiano.

"Tengo 70 años y he dedicado toda mi vida a cultivar la tierra.

¿Qué falta me hacen los bóers? Si quieren ayudarnos, que lo hagan con inversiones o abonos. Nosotros sabemos trabajar, y si vivimos mal es porque no tenemos recursos", comentó a Efe Zazá Turmanidze, jefe de una familia viticultores.

Las críticas no han hecho mella en el proyecto del Gobierno georgiano, que abrió una página web (http://georgia.boers.ge) para los descendientes de los holandeses que se radicaron el sur de África que se interesen por trasladarse a este país también en el sur, pero del Cáucaso.

  • Icon-world  EFE
  • 28 Feb 2011

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