Inversiones en agricultura a pequeña escala - Boletín Nyéléni Número 14

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30-9-2013, Boletín Nyeleni
 

Inversión en agricultura: ¿Dónde, cómo y en beneficio de quién?
 
Mientras que las corporaciones desean controlar vastas extensiones de terreno agrícola, como activo financiero de especulación o para producir mercancía para los mercados mundiales, y siguen sin control, los gobiernos siguen animándolos.

La inversión agrícola está en plena expansión. Desde que estalló la crisis económica en 2008, los inversores y los especuladores se han centrado en la agricultura, especialmente en las tierras de labranza, como nueva fuente de beneficios. La crisis alimentaria mundial
también ha provocado que los gobiernos acudan a la inversión fresca del comercio agrícola, con la excusa de alimentar a una población en aumento y reducir la factura de importación de alimentos.

Tras décadas de abandono, la inversión en agricultura ha vuelto a la agenda mundial.
Consideramos positivo el amplio reconocimiento de que la inversión en agricultura
a pequeña escala es vital para abordar el hambre y la pobreza persistentes. Sin
embargo, la consecución de beneficios reales dependerá de si esta inversión apoya a los
productores y productoras de pequeña escala a la hora de lograr la soberanía alimentaria.

El 70 % de la pobreza mundial se concentra en áreas rurales, donde las comunidades
dependen de la agricultura. También es en estas áreas donde viven la mayoría de las per-
sonas con hambre del mundo. En estas zonas, la agricultura desempeña un papel mul-
tifuncional: ofrece no solamente comida sino también un medio de vida, buena gestión
de los recursos compartidos y capacidad de recuperación frente a los envites del mundo
exterior, como la volatilidad de los precios o el cambio climático. Es aquí hacia donde
deben orientarse las estrategias de inversión. Un informe del Grupo de Alto Nivel de las
Naciones Unidas sobre las inversiones reveló, a pesar de décadas de debilitamiento origi-
nado por las políticas de instituciones como el Banco Mundial y la Organización Mundial
del Comercio, que la agricultura a pequeña escala resiste como una de las formas
de agricultura más productivas y con mayor capacidad de recuperación, con un
potencial para reducir la pobreza que triplica al de cualquier otro sector.

También es la mayor fuente de inversión actual en agricultura. Un informe de 2012 de la
Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación reveló que los
agricultores de países con renta de nivel bajo y medio (que son principalmente a
pequeña escala) invierten más de 170.000 millones de dólares al año en sus granjas,
lo que triplica a todas las demás fuentes de inversión combinadas. Esto se debe a que
la inversión no consiste únicamente en dinero: pequeños agricultores mantienen y generan
fertilidad del suelo, seleccionan y reproducen semillas, crean infraestructuras de producción
y de almacenamiento, y ofrecen cada día otras inversiones esenciales. Asimismo, el in-
forme también ha revelado que la inversión de los agricultores empequeñece los gas-
tos en agricultura de donantes internacionales e inversores privados extranjeros.

De acuerdo con esta lógica, el flujo de capital internacional y la solicitud de inversiones de
países donantes ricos, así como corporaciones o economistas, debe ser marginal en las es-
trategias de inversión de los países. El requisito principal debe ser la creación de políticas
que fomenten y permitan a los agricultores invertir en sí mismos y en su medio de vida.
Los campesinos y campesinas se enfrentan a graves restricciones en su capacidad de
inversión, como la falta de acceso al crédito, la inseguridad en la tenencia de tierras, los
bajos precios de sus productos en el mercado que ni siquiera cubren los costes de pro-
ducción y el aumento de restricciones en el acceso a las semillas. En muchos países, las
políticas discriminan de forma activa a los pequeños agricultores y agricultoras,
por ejemplo mediante subsidios para explotaciones agrícolas de gran tamaño o acuerdos
de libre comercio que permiten importaciones de bajo coste.

Lo irónico es que varios de los planes actuales promovidos como inversiones en agricul-
tura son, en realidad, un ataque de mayor alcance a los campesinos y campesinas y sus
inversiones. El reciente aumento de las inversiones privadas orientadas a los beneficios en
plantaciones industriales de grandes proporciones en todo el mundo, así como la inversión
directa a gran escala de otros países está destruyendo la seguridad alimentaria y la agricul-
tura sostenible de pequeña escala, y representa el acaparamiento de los recursos naturales.
La inversión en agricultura que garantiza el derecho a la alimentación y que protege y
renueva el medioambiente en lugar de dañarlo precisará de distintos políticas de inver-
sión que garanticen la tenencia de terreno y de recursos naturales, mejoren el acceso a los
mercados locales y regionales y ofrezcan apoyo a las políticas públicas para que puedan
aparecer agricultores a pequeña escala.

Algunas Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) buscan cómo crear un modelo de
inversión donde el capital (público o privado) pueda estar disponible para agricultores de
pequeña escala, al tiempo que mantienen su autonomía y garantizan que cualquier inver-
sión les ofrece beneficios a largo plazo.

De todas formas, los movimientos sociales deben asegurarse de que el discurso de las
beneficiosas inversiones privadas a gran escala no queda sin respuesta. Esto significa
la unión para compartir conocimientos y experiencias, así como preguntar a los donantes, los gobiernos y las instituciones sobre su modelo a largo plazo para la inversión en agricultura.

Para acceder al boletín (formato PDF) haga clic en el enlace a continuación y descargue el archivo: Boletín Nyeleni N° 15
Original source: Boletín Nyeleni
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