Argentina y China sellan su alianza

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La Capital, 15-11-2010

Por Jorgelina Hiba

La visita del ministro chino de agricultura Hang Changfu a la Bolsa de Comercio local, el pasado viernes a la noche, cerró definitivamente el conflicto comercial desatado hace seis meses tras la suspensión de compras de aceite de soja argentino por parte del gigante asiático.

Además, sirvió para que China ratificara a Argentina como “gran socio estratégico” y para abrir las puertas a un intercambio comercial que, tal como explicitó el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, debe crecer y diversificarse en rubros como la carne vacuna, la cebada y el maíz. En un plano más protocolar, empezó a funcionar un comité mixto de cooperación y se firmaron acuerdos en materia científica y tecnológica.

“China y Argentina son dos grandes potencias agrícolas y dos socios estratégicos”, aseguró el funcionario chino ante dos centenares de empresarios en la Bolsa local, adonde llegó después de haber sobrevolado el complejo industrial y portuario de Dreyfus.

La visita de Changfu, la primera de un funcionario de ese rango a tierras argentinas, sirvió para terminar de limar las asperezas comerciales en torno al aceite de soja, un conflicto que ya se había empezado a descomprimir con la visita a China de la presidenta Cristina Fernández en julio pasado.

Mientras Argentina es el mayor exportador mundial de ese tipo de aceite, China es el principal importador global de ese producto, un dato que marca la dimensión que tomó la guerra comercial. Argentina es, además, el tercer proveedor agrícola del gigante asiático detrás de Estados Unidos y Brasil, con ventas que hasta septiembre de este año superaron los 4.000 millones de dólares.

Changfu subrayó que una de las metas estratégicas de su gobierno pasa por garantizar la seguridad alimentaria de su nación. Para eso, aseguró que la relación con países productores y exportadores de commodities como Argentina es “fundamental”. Para completar el tour santafesino, la comitiva china recorrió el sábado un campo en la localidad de Uranga, donde pudieron ver de primera mano cómo funciona el sistema de la siembra directa.

Desde la Nación, se esmeraron en resaltar que la “histórica” visita de Changfu marcaba la inauguración de nuevos tiempos en la relación bilateral. “Estamos en el tiempo de los emergentes y China es nuestro marco de referencia”, dijo Julián Domínguez, muy bien recibido por los concurrentes que poblaron salones y hall de la Bolsa local.

La tierra. Fuera de la fuerte línea protocolar que marcó los tiempos y las palabras de la visita de la comitiva china, el ministro Domínguez sorprendió al enfatizar, sobre el final de su exposición, que una de las prioridades del gobierno es “defender las tierras” agrícolas de Argentina.

En ese sentido, aseguró que serán bienvenidas todas las inversiones extranjeras destinadas a mejorar la producción y el procesamientos de los commodities, pero que existe pleno consenso a nivel oficial para que las “tierras argentinas queden en manos argentinas”.

La aclaración, funcionó como respuesta a las versiones que habían corrido en los despachos de la Bolsa sobre el interés del gigante asiático de comprar tierras santafesinas, procedimiento que ya ensayaron en otras provincias y que se enmarca en un proceso global conocido como “neocolonialismo agrario”.

Esto significa que países con fuertes crecimientos demográficos y económicos, buscan adquirir tierras fértiles fuera de sus territorios —en Africa y en América del Sur— para garantizarse así el autoabastecimiento de productos alimentarios. Un tema no menor que originó que Brasil, por ejemplo, prohibiera la compra de tierras a partir de cierta proporción por parte de extranjeros, y que el Congreso Nacional debata en este momento una legislación similar para Argentina.
Original source: La Capital
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