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Conclusiones del Grupo de Trabajo sobre Tierra del Congreso de la CLOC-Vía Campesina

Conclusiones del Grupo de Trabajo de la Comisión Reforma Agraria, Tierra, Territorio, Campaña Global por la Reforma Agraria

Congreso de la CLOC-Vía Campesina, Quito, Ecuador, 8 al 16 de octubre 2010

La situación de desigualdad y de concentración de la tierra en América Latina es similar en casi todos los países. Esto es resultado de varias décadas de impulso de políticas neoliberales, de procesos de contra-reforma agraria que ha conllevado a una concentración y reconcentración de la tierra. Un nuevo fenómeno de acaparamiento de tierras ha empezado a presentarse en los últimos años en algunos países de la región. Este fenómeno incorpora nuevos actores en el acaparamiento de tierras, como países extranjeros que buscan tierras para producir alimentos para enviar a sus países, transnacionales de los agro – negocios y el capital financiero. El acaparamiento de tierra viola los derechos humanos, porque roba a las comunidades campesinas las posibilidades de alimentarse a sí mismas ahora y en el futuro.

No obstante, los avances de algunos países para caminar en nuestras reivindicaciones, como la construcción de una ley de redistribución de tierras en Ecuador o la existencia de un marco legal en Bolivia que reconoce la propiedad comunitaria y colectiva de las comunidades indígenas y campesinas y limita la concentración de la tierra, o la figura jurídica de reservas campesinas en Colombia, no obstante esos pocos avances, en general, en América Latina ha existido un retroceso en las reivindicaciones por el derecho a la tierra y territorio.

Aunque las familias campesinas continúan produciendo el mayor porcentaje de alimentos para los pueblos, el apoyo a sus economías es mínimo en comparación al apoyo que reciben los empresarios agroindustriales. Los procesos de privatización del agua, la industria extractiva, proyectos de infraestructura amenazan los territorios campesinos. La guerra ideológica y política contra el campesinado es muy fuerte, los medios de comunicación continúan estigmatizándolo y en la mayoría de los países los campesinos y

las campesinas son criminalizados.

Estamos de acuerdo, en que se debe superar el discurso convencional de reforma agraria y denunciar las políticas de reformas agrarias promovidas por instituciones como el Banco Mundial que han impulsado el mercado de tierra y el despojo de los campesinos y campesinas por la falta de apoyo estatal complementario. La reforma agraria que proponemos es una política con una visión integral que revierta todo el proceso nefasto que ha pasado en nuestros países durante las últimas décadas. Esto implica que se debe de tener una visión de soberanía alimentaria, de rechazo a los tratados de libre comercio y especialmente de la territorialidad que respete y recupere los derechos de las poblaciones tradicionales a su territorio frente a los intereses económicos de las grandes transnacionales del agro-negocio o extractivas; y que promueva la identidad campesina, indígena, en general del pequeño productor. Esta reforma agraria será exitosa solamente con el respeto a los derechos humanos, la autonomía y soberanía alimentaria, tanto de los pueblos como de los países, deberá tener el control de todo el proceso productivo: semillas, producción, comercialización, con un modelo productivo alternativo al convencional que apoya la agroindustria. La reforma agraria requiere la acción política del campesinado para hacernos sentir en todos los espacios, a nivel de instituciones nacionales, regionales e internacionales. Creemos que esta reforma agraria no es solo para los campesinos, sino para la ciudad y para el planeta entero. La visión integral de reforma agraria rechaza todo elemento que atente la reforma agraria y la soberanía nacional y de los pueblos y en este sentido se debe expresar el rechazo absoluto a los tratados de libre comercio.

La CLOC a través de su campaña global por la reforma agraria tiene que fortalecer los procesos nacionales:

• Debemos de tomar el poder político y ser una fuerza política en lo local, regional y nacional, como movimientos campesinos de América Latina para impulsar una política de reforma agraria con visión integral; La reforma agraria es políticamente trascendental para el desarrollo de nuestra cultura campesina y de los pueblos en general;

• Debemos de articular y apoyar las luchas y resistencias por la tierra y el territorio a nivel regional, fortaleciendo las organizaciones de bases, creando mecanismos de denuncia sobre las violaciones a nuestros derechos a los campesinos a nivel local, regional e internacional.

• Elaborar un mandato dirigido a todos gobiernos que desarrolle el tipo de reforma agraria que demandamos;

• Rechazamos los Principios para la Inversión Responsable en Agricultura (IRA), promovidos por el Banco Mundial con el fin de contener la crítica amplia a la nueva ola de acaparamiento de tierra. Ratificamos el día 17 de abril de 2011, día internacional de la lucha campesina, en rechazo al acaparamiento y por la recuperación de tierra.

• Implementar un proceso de formación política e ideológica en relación a la reforma agraria con visión integral y su defensa al territorio, incidiendo en las instituciones educativos y otras, contra la arremetida ideológica hacia los movimientos campesinos;

• Establecer mecanismos de comunicación sobre la propuesta de reforma agraria a los compañeros que no están concientizados con esta propuesta y rechazar la criminalización mediática de la identidad campesina.

• Se debe implementar una Campaña que revalorice el patrimonio familiar para que la tierra no sea vendida por los campesinos. También planteamos que las propuestas de alimentación deben ser acordes a nuestro convivir y que se debe trabajar por desmoneterizar la tierra para que deje de ser un negocio.

• Sumar a la campaña internacional el tema del límite máximo de la propiedad a fin de crear mecanismos que limiten el latifundio.

• Contemplar una política de reforma agraria que incluya una política de alimentación que respete la cultura y sea para los pueblos (poblaciones urbanas y rurales); solo a través del derecho a la alimentación adecuada, se entrará al debate de una reforma agraria que involucre a las poblaciones urbanas.

• Rechazo las políticas de contra reforma agraria que fomentan el modelo convencional y benefician a las empresas transnacionales. Rechazamos la criminalización a los movimientos sociales y los mecanismos legales y políticos utilizados para terrorizar la lucha campesina en todos los países de América Latina. Debemos de prestar especial atención al proceso de contrareforma agraria en Colombia, reconociendo el conflicto social y armado, y solicitamos a las organizaciones de derechos humanos prestar atención a este conflicto para que no se replique y repita en nuestros países.

• Reconocer el Convenio 169 que reconoce los derechos originarios y nativos, pero trabajar para el reconocimiento de los pueblos campesinos

Países que participamos en este grupo de trabajo Guatemala, Ecuador, Perú, Colombia, Chile, Paraguay, Bolivia, Honduras, República Dominicana, Argentina, Brasil, Haití, México, País Vasco, Nicaragua

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