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Nueva Zelanda toma medidas para restringir venta de tierras a extranjeros

Foto: benmay.org

El Espectador | 14.10.2010

Preocupado por eventuales compras de suelos agrícolas por parte de empresas estatales foráneas, el Gobierno de Nueva Zelanda anunció que tomará medidas para evaluar mejor los proyectos de inversión que se presenten en el país. Entrevistado por En Perspectiva, el embajador de ese país para Argentina y Uruguay, Darryl Dunn, explicó que la normativa actual no prohíbe la venta de tierras a extranjeros, sino que obliga a evaluar la inversión proyectada en función de una lista de criterios definidos. El diplomático agregó que el objetivo de las nuevas medidas es determinar mejor si la inversión “beneficia al país”. Remarcó que "para nosotros la inversión extranjera es algo muy positivo” y por eso “queremos alentarlas”.

(emitido a las 09.00 Hs.)

EMILIANO COTELO:

¿Hay que endurecer los controles sobre la compra de tierra por extranjeros?

La pregunta recorre el mundo en estos últimos años a raíz del temor por la inseguridad alimentaria y de la actitud de algunos estados poderosos que deciden enfrentar ese riesgo comprando tierras productivas en países del hemisferio sur.

El tema se instaló en la agenda uruguaya el mes pasado, cuando el presidente José Mujica le planteó la inquietud a la directiva de la Asociación Rural del Uruguay. Casi al mismo tiempo, el Gobierno de Nueva Zelanda anunció que será más estricto a la hora de aceptar que inversores del exterior adquieran tierras productivas.

A diferencia de lo que ocurre en Uruguay, los fantasmas que rondan en Nueva Zelanda no son de origen árabe sino de origen asiático. Concretamente, este año se generó un gran debate en la población cuando se supo que una compañía de capitales chinos estaba interesada en quedarse con varias granjas y tambos, entre ellos Crafar Farms, una empresa emblemática en aquel país.

La movilización fue muy fuerte en el plano político y en el social, y llevó al Gobierno encabezado por el Partido Nacional a tomar nuevas medidas destinadas a frenar la extranjerización de la tierra.

***

EC - Teniendo en cuenta todos los puntos de contacto que existen entre Uruguay y Nueva Zelanda en materia de agronegocios, vale la pena conocer la forma como los “kiwis” están resolviendo este dilema. Para eso vamos a conversar con el embajador de Nueva Zelanda para Argentina y Uruguay, Darryl Dunn, que reside en Buenos Aires.

Veamos, primero, algunos datos que surgen de la comparación entre Nueva Zelanda y Uruguay en cuanto a superficie y en cuanto a tierras cultivables.

JUAN ANDRÉS ELHORDOY:

A grandes rasgos, Nueva Zelanda tiene una superficie un poco mayor que la uruguaya, 260.000 kilómetros cuadrados, pero las tierras agrícolas, las tierras cultivables, son solo el 46% de esa superficie, porque tiene muchas montañas. Pasando en limpio, la superficie es de 12.315.000 hectáreas, y eso representa aproximadamente el 70% de la superficie agrícola uruguaya.

EC - Señor embajador, ¿qué parte de esas tierras está en manos de extranjeros en Nueva Zelanda?

DARRYL DUNN:

No lo sé exactamente. Tengo una cifra que indica que en los cinco años pasados unas 150.000 hectáreas pasaron a manos de extranjeros en Nueva Zelanda.

EC - ¿Hay datos sobre cómo se distribuyen los orígenes de los compradores de esas tierras?

DD - Sí, son de diferentes países: Reino Unido, Gran Bretaña, Italia, Estados Unidos, Australia, Holanda, Canadá, Alemania, Irlanda, Hong Kong, Francia, Polinesia Francesa.

EC - ¿Hay antecedentes de estados, de países que hayan comprado tierras agrícolas para asegurarse alimentos en el futuro?

DD - No es lo que se sabe, países no; creo no equivocarme cuando digo que no hay casos de países que hayan comprado tierras en Nueva Zelanda para producir alimentos. Es posible que empresas con acciones estatales o de Gobiernos hayan invertido en Nueva Zelanda en el pasado, pero no tengo detalles.

EC - ¿Qué se sabe del caso particular que dio pie a toda esta polémica, el caso de Natural Dairy, esta compañía basada en Hong Kong?

DD - No mucho. El caso en este momento está en la Oficina de Control de Inversiones Extranjeras, o sea un poco en juicio, entonces no tengo mucho para decir en este sentido.

EC - Vamos a ver en dos partes cómo ha evolucionado la reglamentación, la normativa en esta materia. En primer lugar, hasta ahora, hasta que se generó esta polémica, ¿cómo se evaluaban las inversiones extranjeras en Nueva Zelanda?

DD - Desde hace mucho tiempo tenemos una ley, una normativa sobre el control de ciertos bienes sensibles en Nueva Zelanda. Se trata de una ley que se estableció en 1973, y luego fue reformada en 2005; los bienes sensibles en resumen, que son controlados, son empresas con capitales de más de 100 millones de dólares neocelandeses (poco menos de 75 millones de dólares estadounidenses), cupos de pesca (tenemos un sistema de cuotificación de toda la pesca neocelandesa) y tierras sensibles; hay distintas categorías de tierras sensibles, pero en general toda tierra agrícola de más de cinco hectáreas es considerada tierra sensible.

EC - Es interesante ese dato, porque si entiendo bien, en Nueva Zelanda cualquier adquisición de tierra con destino agropecuario con una extensión mayor de cinco hectáreas, si el interesado es extranjero, tiene que pasar por un proceso de autorización.

DD - Exactamente.

EC - Es un tamaño muy chico, cinco hectáreas nos suena a nosotros como un tamaño muy chico. ¿Qué historia tiene eso?

DD - En lo que refiere al tamaño de la tierra no sé exactamente. Creo que se debe a que toda tierra de más de cinco hectáreas es apta para la producción agropecuaria, y como nuestra riqueza es la producción agropecuaria, la sensibilidad en nuestro país se refiere a la producción y a las tierras más productivas de productos agropecuarios.

EC - Es un hecho además que en el caso de Nueva Zelanda el tamaño de lo que allí se llama “farms” es en general mucho más acotado que el de las estancias o incluso los tambos de Uruguay.

DD - Una finca de productos lácteos por ejemplo tendría alrededor de 100 hectáreas, pero hay fincas menores que producen frutas, hortalizas, ese tipo de cosas, y nuestras exportaciones de manzanas, por ejemplo, son muy importantes para nosotros.

EC - Me quedé pensando en ese límite de cinco hectáreas para que una compra en la que esté involucrado un extranjero deba pasar por un proceso de autorización, porque es un contraste muy grande con lo que ocurre en Uruguay, por ejemplo con la propia inversión que realizó la empresa de origen neocelandés New Zealand Farming Systems Uruguay, que ¿cuánto compró en Uruguay, Juan Andrés?

JAE - Unas 30.000 hectáreas.

EC - Acá no hay controles de ese tipo, no hay límites como el que se maneja en su país.

DD - Exacto; recuerdo haberle preguntado un día a un alto funcionario uruguayo si no existía sensibilidad sobre la compra de tierras agrícolas por parte de extranjeros, y me respondió que no, salvo en las zonas limítrofes del país.

***

EC - Volvamos a la normativa que regía hasta ahora en nueva Zelanda. Cuando había que analizar una de estas compras de tierras sensibles, ¿qué factores se tenían en cuenta?, ¿en función de qué resolvía el Gobierno?

DD - Tenemos una agencia que se ocupa de recibir los pedidos de compras por parte de extranjeros, la Oficina de Inversiones Extranjeras. La ley establece una lista de criterios a tomar en cuenta para considerar el aporte que la inversión va a dar a Nueva Zelanda. Lo primero que establece la ley es que las inversiones extranjeras contribuyen positivamente al desarrollo económico y el bienestar social de Nueva Zelanda. Somos un país que siempre ha dependido de las inversiones extranjeras, un país que es rico en recursos naturales y pobre en capitales, en fondos para invertir. Entonces el aporte de las inversiones extranjeras siempre ha sido muy importante para nosotros.

Para evaluar si la inversión va a beneficiar al país, tenemos una lista de criterios. No voy a mencionarlos todos, pero por ejemplo, en lo que se refiere a beneficios económicos, si la inversión va a crear nuevas oportunidades laborales, si va a introducir nuevas tecnologías o habilidades comerciales, si va a desarrollar o incrementar los mercados de exportación, si va a mejorar la competencia, la eficiencia o la productividad del mercado, si va a mejorar los servicios domésticos, si va a introducir nuevas inversiones con fines de desarrollo o si va a incrementar el procesamiento de los productos primarios de Nueva Zelanda.

Estos criterios figuran en la normativa de 2005, y son considerados por la oficina.

JAE - Una pregunta con respecto a la figura jurídica de las empresas, porque aquí en Uruguay se establecen algunas restricciones, por ejemplo no se permite que las sociedades anónimas sean efectivamente anónimas, tiene que aparecer el nombre del dueño de las acciones para asegurarse el control de la venta de tierras a extranjeros. ¿En el caso de Nueva Zelanda incide la figura jurídica de la empresa que pretende adquirir una porción de tierra?

DD - Creo que están obligados a revelar todo a la Oficina de Inversiones Extranjeras. Esos datos forman parte del informe que deben dar a la oficina.

EC - Y a partir de esos criterios, ¿cómo se llega a la resolución final?

DD - Son criterios, el objetivo es establecer que la inversión va a beneficiar al país. Entonces hay siempre un equilibrio a encontrar. En caso de inversiones importantes o que se consideran sensibles por diferentes razones, por ejemplo por considerarlas de interés público, hay la posibilidad de referir la decisión al ministro de Finanzas.

EC - Pero por lo visto esta norma no era suficiente para abarcar las nuevas realidades. ¿Qué pasaba? ¿Qué se le reclamaba ahora, este año, al Gobierno?

DD - Desde 2008 se ha ido reevaluando la ley de control de inversiones extranjeras. Eso porque siempre es necesario poner al día tal ley, tal normativa, para poder responder a las condiciones internacionales. En el caso de este año, han decidido no cambiar la ley ni la normativa fundamentalmente, pero sí agregar dos criterios, uno que expresa la necesidad de proteger e impulsar los intereses económicos nacionales –se va a definir qué son los intereses nacionales, se espera la definición para fines de este año–, y en segundo lugar, si la inversión permite alguna medida de control regulatorio por parte de Nueva Zelanda. Esto puede venir, por ejemplo, por nominar directores neocelandeses o por mantener la sede de la empresa en Nueva Zelanda.

Eso responde a la sensibilidad pública que permanece en Nueva Zelanda, especialmente alrededor de propósitos de comprar tierras de tamaños considerables, como fue el caso de las fincas Crafar.

EC - De todos modos, esos dos criterios adicionales suenan relativamente ambiguos, amplios, da la impresión de que va a quedar un margen de discrecionalidad para el manejo de la decisión de las autoridades correspondientes.

DD - Así es, la crítica que normalmente se hace de la normativa neocelandesa es que deja gran discrecionalidad en manos del Gobierno. Es así, el trabajo del Gobierno no es nunca algo robótico, hay sensibilidades públicas que se deben tomar en cuenta, y los Gobiernos necesitan herramientas para responder de manera inteligente a estas sensibilidades. Los criterios no establecen límites completamente estrictos, son criterios a tomar en cuenta. Si el Gobierno considera que una inversión, a pesar de no cumplir exactamente con los objetivos de algunos criterios, es de interés nacional, puede de todos modos aprobarla.

EC - Le preguntaba por esa figura que por lo visto va a mantenerse en la normativa porque durante este debate hubo planteos mucho más concretos. Los verdes, por ejemplo, proponían un régimen muy directo que prohibía las compras de tierras por extranjeros si la extensión era de más de cinco hectáreas, ahí ponían el límite y listo, no era que ese tipo de inversiones debían ser estudiadas y analizadas, sino que directamente si pasaban de las cinco hectáreas no se podían hacer.

DD - Sí. Hay todo tipo de propósito en un debate público, es como en Uruguay. Pero nunca ha sido la idea prohibir la inversión extranjera en Nueva Zelanda, aun en tierras sensibles. Como dije al principio, las inversiones extranjeras se consideran algo muy positivo para el país, queremos alentarlas.

EC - ¿Cómo cruzó este debate a los partidos políticos? Porque ahora Nueva Zelanda está Gobernada por el National Party, el Partido Nacional, pero durante años el Gobierno fue laborista; es más, creo esa compra de 150.000 hectáreas por extranjeros fue durante un período básicamente de Gobierno laborista.

DD - Exactamente. Tenemos que anotar que 150.000 hectáreas equivalen a poco más del 1% de todas las tierras agrícolas de Nueva Zelanda, no es mucho. En 2008, durante el último Gobierno, que fue un Gobierno de centroizquierda, laborista, recibieron la intención de comprar el aeropuerto de Auckland, y por considerarlo un bien estratégico cambiaron la normativa para protegerlo. Es decir, que el control nacional de bienes estratégicos como los aeropuertos debe quedar en manos neocelandesas. Y la sensibilidad pública reaccionó de su lado en este tema.

EC - Porque una parte del debate en estos últimos meses en Nueva Zelanda se dirigió a criticar la conducta del Partido Laborista, mientras fue Gobierno, por la tolerancia que tuvo al avance de compras de tierras por extranjeros. Usted dice que los laboristas a su vez han respondido plantándose con una posición firme en el caso del aeropuerto de Auckland.

DD - Sí, hubo dos ofertas de compra, una de un fondo canadiense y otra de Dubai World, una gran empresa de Dubai. Después de considerar los casos, los beneficios y la sensibilidad de brindar el control de este bien estratégico a extranjeros, se decidió que era importante que quedara en manos neocelandesas.

EC - Estas nuevas normas, los nuevos criterios que se agregan ahora, más restrictivos, ¿fueron aprobados por todos los partidos políticos, en particular por el National Party y el Labor Party?

DD - No, no por el Labor Party, sí por el National Party, que tiene el poder en este momento. No sé si es exacto describir los nuevos criterios como más restrictivos; son más detallados en la descripción de los beneficios a considerar cuando se trata de inversiones extranjeras. El segundo criterio no es más restrictivo, permite una libertad más amplia para las empresas extranjeras para invertir en Nueva Zelanda.

EC - Por ahora estamos hablando de anticipos de lo que serán esas normas. Las normas se van a conocer en noviembre y van a entrar en vigor en diciembre.

DD - Sí, se han anunciado los criterios en general, pero se van a poner en vigencia a fin de año.

EC - ¿El caso de Natural Dairy, la compañía china, quedaría abarcado por las nuevas normas, o seguiría tramitándose con los criterios anteriores?

DD - Buena pregunta. No estoy completamente seguro, pero creo que todo lo que pasa en este momento seguirá bajo la normativa existente.

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EC - Para terminar, vamos a dar precios comparativos de la tierra en Nueva Zelanda y en Uruguay. Tradicionalmente, al menos en los últimos años, la diferencia ha sido muy grande.

JAE - Veamos algunos datos del mercado de estos días en Nueva Zelanda a propósito de valores. La diferencia es muy grande entre tierras poco preparadas, las peores tierras, sin infraestructura, allí se puede hablar de un valor por hectárea de 8.000 a 10.000 dólares. Pero en la otra punta nos podemos encontrar con tierras preparadas para la lechería, con infraestructura para eso, a valores de 45.000 dólares. Depende del lugar, de las condiciones, de las mejoras de los campos, pero si uno pregunta a vuelo de pájaro a qué valores están hoy las tierras en Nueva Zelanda, se encuentra con referencias que pueden ir de 15.000 a 25.000 dólares.

EC - ¿Y aquí en Uruguay?

JAE - Aquí hablamos de un valor sensiblemente menor. El Ministerio de Ganadería dio a conocer un informe hace algunas semanas con datos concretos de operaciones del primer semestre de este año; el promedio es de 2.519 dólares por hectárea. El promedio incluye de todo, de todo el país, para diferentes producciones.

EC - El contraste es bastante claro, y es ese factor, el alto precio de la tierra en Nueva Zelanda, el que en el pasado llevó a productores de ese país a la conclusión de que si querían seguir creciendo, allí mismo les resultaba muy difícil, eran cifras inmanejables, inaccesibles. Por eso, entre otras cosas, se dieron las salidas de inversores neocelandeses a países de América Latina, por eso aterrizaron en Argentina, en Chile, en Brasil y aquí mismo, de más de una manera, porque hubo inversores individuales y luego vino el proyecto grande, el de New Zealand Farming Systems Uruguay, que ahora ya no es 100% neocelandés.

JAE - Parte de su paquete accionario está en proceso de venta, va a pasar a ser manejado por una empresa con sede en Singapur cuyo nombre es Olam.

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Transcripción: María Lila Ltaif

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