¿Acaparamiento de tierra o ayuda al desarrollo?

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18-11-2014, La Vanguardia

Rosa M. Bosch

Una parte de la inversión de 40 millones de euros de la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo (Aecid), dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, al Fondo Africano para la Agricultura (AAF, en sus siglas en inglés) ha servido para rescatar a un empresa canadiense en crisis, Feronia, que paga a sus trabajadores en una plantación de aceite de palma de la República Democrática del Congo (RDC) un dólar al día (80 céntimos de euro), según ha denunciado Grain, oenegé que apoya a los pequeños agricultores que luchan por un sistema alimentario justo.

La RDC es uno de los países más pobres del mundo, ocupa el penúltimo puesto, solo por delante de Níger, del Índice de Desarrollo Humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. Un 87’72% de la población vive con menos de un dólar al día y el 72% de los menores de 15 años se ven obligados a trabajar.

La relación entre la Aecid y la firma que explota a los trabajadores congoleños, se produce cuando el AFF compra a través de dos subsidiarias, unas de ellas Golden Oil Holdings Limited, radicada en Mauricio, el 50,8% de la citada Feronia, según confirma Devlin Kuyek, investigador de Grain en Canadá, a La Vanguardia. Esta oenegé lamenta el apoyo de la Aecid a una compañía que “explota” a los africanos: “Hay hambre, desesperación y desnutrición entre los trabajadores”.

La paradoja es que dinero público de España, y también de Francia, en lugar de mejorar las condiciones de vida de uno de los países más pobres del mundo provoque el efecto contrario, según las alertas de Grain.

La Aecid explica a La Vanguardia que el gobierno español participa con 40 millones de euros “en el AAF desde el año 2010 junto a otras agencias de desarrollo, como la francesa y el Banco Africano de Desarrollo. El fondo tienen una vida de diez años y su objetivo es apoyar al sector agrario en África Subsahariana, fomentar los sistemas de producción sostenibles, la creación de empleo y, en última instancia, apoyar la seguridad alimentaria”.

Devlin Kuyek opina que el AFF, receptor de los 40 millones de euros de España, lejos de contribuir al bienestar de millones de africanos promueve, directa o indirectamente, operaciones que expulsan a los agricultores de sus tierras.

Es decir, que apoya el denominado land grabbing o acaparamiento de tierras, una práctica en alza que supone que grupos de inversión, grandes corporaciones o también gobiernos compren o alquilen campos de cultivo para producir biocombustibles, otros productos agrarios o, simplemente, para especular. Esto supone que se quita el medio de vida a millones de personas.

En la RDC las comunidades de Boteka, donde Feronia ha impulsado su plantación, piden que esta compañía frene sus planes de expansión y que se les devuelva al menos parte de sus tierras.

Uno de los temas de fondo que aflora en este asunto es hasta qué punto las agencias de cooperación al desarrollo de los países ricos controlan el destino de sus subvenciones.

¿El dinero público sirve para sacar de la pobreza a millones de personas o para rescatar a empresas en crisis? Preguntado por este caso en el que se ve directamente involucrada, la Aecid ha contestado que está en conversaciones “con el gestor del fondo, de cara a obtener información completa sobre estas denuncias”.

Original source: La Vanguardia
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