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Temen gobiernos de AL colonización de China; buscan ser socios

10 de Enero de 2011, Terra

MÉXICO, enero 10.- Los países latinoamericanos están recelosos ante el interés de las economías asiáticas de hacerse de tierras con recursos naturales y materias primas, destaca la firma de inversión Pablo Rión y Asociados.

Un artículo publicado en su página de Internet, destaca que algunos funcionarios y empresarios latinoamericanos advierten sobre los riesgos de este tipo de asociación con China, dada la competencia que suponen sus exportaciones industriales y el interés de las empresas chinas por hacerse con la propiedad de las tierras que albergan los recursos naturales. Esto se debe a que la mayoría de sus empresas tiene participación estatal además de cotizar en Bolsa.

"El crecimiento económico de China ha influido en países asiáticos, africanos y latinoamericanos, productores de materias primas o principales consumidores de productos chinos", advirtió recientemente el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En el documento "Medir la influencia china", el organismo multilateral indicó que hoy China es la segunda economía más grande del mundo, principal exportador y un inversionista de creciente importancia, ya que Pekín es ya el segundo socio comercial, tras EE UU y por delante de la Unión Europea, destaca.

En el documento, se subraya que en la cumbre empresarial China-Latinoamérica, organizada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Gobierno chino en Chengdu (capital de la provincia de Sichuan, suroeste del país), que empresarios como el brasileño Nizan Guanaes, principal ejecutivo del grupo publicitario ABC, planteó el conflicto: "Ya fuimos colonizados una vez y no queremos ser colonizados otra vez, Queremos ser socios".

"Una relación en la que los exportadores de China vendan manufacturas y sus constructoras hagan obras públicas en Latinoamérica, mientras que sus petroleras, mineras y empresas de alimentos compran yacimientos y tierras, no implica una sociedad de beneficio mutuo", explica.

Infosel informó recientemente del cable 09Mexico701, filtrado por WikiLeaks, en el que se descubre el temor de funcionarios mexicanos en aumentar la cooperación económica con China para evitar que el país asiático se apodere de los recursos naturales de México.

"No queremos ser la próxima África para China" habría dicho Neil Dávila, entonces director Regional de ProMéxico, refiriéndose a la crítica de que China ha seguido una estrategia de explotación de los enormes recursos naturales del continente negro, al tiempo que hace "dumping" de productos industriales baratos en otros mercados. "Necesitamos poseer el desarrollo de nuestro propio país".

El presidente de China, Hu Jintao, ha hecho un par de giras por Latinoamérica para promover el comercio y alentar a las grandes empresas de su país a invertir en el subcontinente o a ganar contratos en la región.

A mediados de esta década, las compañías chinas recibieron la orden de expandirse por el exterior, según cuenta Yuan Shaobin, director general de Citic Construction, que ha conseguido tres contratos con países latinoamericanos por 2.315 millones de euros. China y Latinoamérica casi no comerciaban en 2000 y 10 años después el intercambio entre ambas regiones tan remotas se ha multiplicado por 11.

El gigante asiático se ha convertido en el segundo socio comercial de Latinoamérica, por encima de la Unión Europea y solo por debajo de EE UU. Cuando Hu visitó por primera vez la región en 2004, pronosticó que el comercio bilateral alcanzaría los 72.000 millones de euros en 2010 y que la inversión de las compañías chinas totalizaría esa misma cifra entre ese año y 2014.

El comercio superó la meta en 2007. China acumuló superávit con casi todos los países latinoamericanos en la década pasada, con excepción de Argentina, Brasil, Chile y Perú. La inversión china en Latinoamérica, que hasta 2009 sumaba en toda su historia 22.000 millones y suponía menos del 1% de los capitales extranjeros que habían llegado a la región, se ha catapultado en los primeros nueve meses de 2010 porque se anunciaron nueve grandes operaciones por casi 17.000 millones, incluida la ampliación de capital de Repsol Brasil que fue suscrita por la estatal china Sinopec.

De las 19 mayores inversiones chinas anunciadas en Latinoamérica desde 2005, solo cuatro se destinaron a la industria y la infraestructura, las demás a la producción de materias primas.

China necesita insumos para ser la fábrica del mundo. El gigante asiático también los ha buscado en África y por eso las sociedades de Chile, Colombia, Brasil o Argentina están alertadas, según Juan Gabriel Tokatlian, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Torcuato di Tella, de Buenos Aires.

"Las empresas chinas fueron a África y llevaron su mano de obra, no respetaron estándares ambientales y adoptaron un estilo que rememora otras viejas políticas coloniales, pero Latinoamérica sabe de ese peligro y hasta ahora lo ha eludido. La gran diferencia con África es la presencia fuerte de partidos políticos, ONG y sindicatos", razona Tokatlian.

Brasil ya ha limitado este año la venta de grandes fincas a extranjeros. Uruguay pretende prohibir la compra de tierras por parte de otros Estados, mientras el Congreso de Argentina analiza un proyecto de ley que también restringe el acceso de los extranjeros a la propiedad de los campos.

El director de Comercio Internacional de Brasil, Luiz Fernando Antonio, reconoció que el hierro, la soja y el petróleo concentran el 80% de las exportaciones de su país a China: "Mientras tanto, importamos electrónica y equipos (...), el desarrollo industrial de Latinoamérica favorece que el 46% de sus exportaciones al mundo sea fabril, aunque en el caso de China solo asciende al 11% de sus ventas", detalló.

"Nadie quiere volverse solo productor de materias primas", admite Moreno, pero sitúa la responsabilidad en Latinoamérica: "El reto nuestro es invertir en manufacturas y alto diseño".

El conflicto no radica solo en lo que Latinoamérica importa sino también en el daño que las importaciones provocan en industrias de países como Argentina, Brasil, Colombia y México.

LLUVIA DE TRATADOS DE LIBRE COMERCIO

No todos los países latinoamericanos cuentan con industrias por defender, por eso en estos años han sellado con entusiasmo Tratados de Libre Comercio (TLC) con China. Tal es el caso de Chile y Perú.

Costa Rica hará lo propio y Pekín quiere que el siguiente sea Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), que a su vez está negociando un acuerdo de asociación con la Unión Europea. No obstante, el máximo negociador de los TLC de China, Zhang Jianping, reconoce que persisten escollos para llegar a un acuerdo con Mercosur por el temor de las industrias sudamericanas y por las "dificultades diplomáticas y políticas" que han provocado las tensiones económicas entre ambas partes.

En concreto, China reclama que la reconozcan como economía de mercado, lo que reduciría las posibilidades de aplicarle antidumping a sus productos.

El Gobierno chino también percibe que la relación no se puede asentar únicamente en un trueque de materias primas por manufacturas.

"Latinoamérica debe agregar valor a sus recursos naturales", opina Bai Lichen, vicepresidente de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (organismo dependiente del Parlamento de Pekín). "Buscamos más cooperación en coches, finanzas, energías renovables, medios de comunicación, turismo, construcción", añade Bai.

Fuente: REDACCIÓN INFOSEL

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