La inversión institucional alcanzó los 1.200 millones de euros en 2025 en un contexto marcado por la mejora hídrica, la estabilidad de la tierra agrícola y la recuperación de las operaciones corporativas./Foto: 123rf
Oleo Revista | 31 de mayo de 2026
Los inversores sitúan al olivar como el cultivo más atractivo del agribusiness ibérico
Según el informe "Iberian Agribusiness Report 2026", elaborado por CBRE
Redacción Óleo Revista
El sector agribusiness de la Península Ibérica recuperó dinamismo durante 2025 y alcanzó un volumen de inversión institucional de 1.200 millones de euros, un 50% más que el año anterior, consolidando a España y Portugal entre los principales destinos europeos para la inversión agrícola especializada.
Según el informe "Iberian Agribusiness Report 2026", elaborado por CBRE, la recuperación de las operaciones inmobiliarias y corporativas, junto con una mayor sofisticación de las estructuras de deuda aplicadas a cultivos permanentes como el olivar, el almendro y el aguacate, han contribuido a reforzar la actividad de un mercado que afronta 2026 con perspectivas favorables pese a un contexto internacional todavía condicionado por la incertidumbre geopolítica y una captación de capital más moderada en Europa.
La compraventa de tierras lidera la actividad inversora
La adquisición de activos agrícolas continuó siendo el principal motor del mercado ibérico durante 2025. Las operaciones de compraventa de tierra concentraron alrededor de 600 millones de euros, equivalentes a la mitad de toda la inversión registrada.
Por su parte, las estructuras de deuda y refinanciación movilizaron cerca de 300 millones de euros, mientras que las operaciones corporativas y de fusiones y adquisiciones (M&A) alcanzaron otros 300 millones, impulsadas por inversores institucionales interesados en establecer alianzas estratégicas con operadores locales especializados.
Esta evolución refleja una creciente madurez del mercado y una mayor diversificación de las fórmulas de inversión utilizadas por fondos, plataformas agrícolas y grupos industriales.
Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura y Aragón concentran las principales operaciones
La actividad inversora en España continuó focalizándose en las grandes regiones productoras del sur y centro peninsular. Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura y Aragón concentraron buena parte de las transacciones registradas durante el ejercicio.
Entre las operaciones más relevantes destacan adquisiciones de explotaciones de olivar y almendro que sumaron más de 5.000 hectáreas, especialmente en Andalucía y Extremadura, con participación de grupos agroindustriales nacionales y fondos de pensiones norteamericanos. Paralelamente, el cultivo del aguacate mantuvo el interés inversor mediante fórmulas de financiación privada y estructuras de deuda comercial.
El sector prevé un 2026 marcado por el crecimiento moderado
Las expectativas de los principales actores del mercado apuntan a un escenario de crecimiento sostenido. Según la encuesta realizada por CBRE, el 57% de los inversores prevé un aumento de la actividad de entre el 5% y el 20% durante 2026, mientras que un 29% espera una estabilización de los volúmenes de inversión.
Aunque el flujo de capital continúa condicionado por un ritmo de captación de fondos inferior al registrado en ciclos anteriores, el interés por los activos agrícolas mantiene una notable fortaleza. Durante 2025, los fondos con foco europeo captaron algo más de 6.000 millones de dólares, una cifra similar a la del ejercicio precedente, pero aún por debajo de los máximos históricos.
La profesionalización transforma el mercado agrícola ibérico
Uno de los fenómenos más destacados del sector es el avance hacia modelos de gestión más profesionalizados. Actualmente, el mercado ibérico cuenta con más de 40 operadores especializados que gestionan conjuntamente más de 400.000 hectáreas agrícolas.
Las plataformas de origen familiar están evolucionando hacia estructuras empresariales de mayor dimensión, incorporando estrategias de integración vertical, mejora de la gobernanza y gestión profesionalizada para terceros. Esta transformación está favoreciendo una mayor eficiencia operativa y una mejor capacidad de respuesta a las exigencias de los mercados internacionales.
Los precios de la tierra se estabilizan tras cinco años de crecimiento
El mercado de suelo agrícola muestra una tendencia generalizada hacia la estabilización después de varios años de incrementos continuados. No obstante, determinadas zonas mantienen una fuerte presión alcista.
Regiones como el norte de Cáceres, Aragón o determinadas áreas del secano gaditano registran aumentos superiores al 10%, impulsados por factores como la calidad agronómica de los suelos, la disponibilidad de recursos hídricos y el potencial productivo de los cultivos permanentes.
A pesar de estas subidas, España y Portugal continúan ofreciendo precios de tierra de regadío competitivos frente a otros grandes polos agrícolas internacionales, especialmente en comparación con mercados como California o Australia.
La mejora hídrica refuerza la competitividad agrícola
La evolución favorable de las reservas hídricas se ha convertido en uno de los principales factores de apoyo para el sector. Las precipitaciones registradas durante el actual año hidrológico se sitúan aproximadamente un 40% por encima de la media de la última década, mientras que los niveles de los embalses superan en casi 20 puntos porcentuales sus registros históricos.
Esta mejora aporta mayor seguridad para las explotaciones de regadío y refuerza tanto la productividad agrícola como la estabilidad de los activos vinculados al agua.
El olivar lidera las preferencias de inversión
Entre los distintos segmentos productivos, el olivar se consolida como el cultivo con mayor atractivo para los inversores en 2026. Le siguen el aguacate, que mantiene un elevado interés pese a la reciente corrección de precios, y el pistacho, cuya superficie continúa expandiéndose de forma significativa.
El almendro mantiene perspectivas favorables a largo plazo gracias a la evolución positiva de los precios del producto, aunque los inversores continúan mostrando cautela ante la volatilidad registrada en los últimos ejercicios.
Por el contrario, el viñedo, los cultivos anuales y el nogal figuran entre los segmentos que despiertan un menor interés inversor en el actual contexto de mercado.
Un activo defensivo frente a la incertidumbre global
El contexto internacional sigue condicionando las decisiones de inversión. La evolución de los aranceles comerciales, los acuerdos internacionales y el incremento de determinados costes productivos, especialmente en fertilizantes y energía, continúan influyendo sobre la rentabilidad de las explotaciones agrícolas.
Sin embargo, el sector mantiene una elevada capacidad de atracción para el capital institucional gracias a su perfil defensivo y a su capacidad de preservar valor frente a los procesos inflacionarios.
Según Manuel Albuquerque, responsable de Agribusiness para el sur de Europa en CBRE, España afronta 2026 desde una posición especialmente sólida dentro del mercado agrícola europeo gracias a la creciente profesionalización de los operadores, la mejora del acceso al agua, la estabilización de los precios de la tierra y el fortalecimiento de la integración entre producción, industria e inversión.
En este contexto, España y Portugal continúan consolidándose como uno de los polos agrícolas más competitivos y atractivos para la inversión internacional de largo plazo dentro del espacio mediterráneo.
El sector agribusiness de la Península Ibérica recuperó dinamismo durante 2025 y alcanzó un volumen de inversión institucional de 1.200 millones de euros, un 50% más que el año anterior, consolidando a España y Portugal entre los principales destinos europeos para la inversión agrícola especializada.
Según el informe "Iberian Agribusiness Report 2026", elaborado por CBRE, la recuperación de las operaciones inmobiliarias y corporativas, junto con una mayor sofisticación de las estructuras de deuda aplicadas a cultivos permanentes como el olivar, el almendro y el aguacate, han contribuido a reforzar la actividad de un mercado que afronta 2026 con perspectivas favorables pese a un contexto internacional todavía condicionado por la incertidumbre geopolítica y una captación de capital más moderada en Europa.
La compraventa de tierras lidera la actividad inversora
La adquisición de activos agrícolas continuó siendo el principal motor del mercado ibérico durante 2025. Las operaciones de compraventa de tierra concentraron alrededor de 600 millones de euros, equivalentes a la mitad de toda la inversión registrada.
Por su parte, las estructuras de deuda y refinanciación movilizaron cerca de 300 millones de euros, mientras que las operaciones corporativas y de fusiones y adquisiciones (M&A) alcanzaron otros 300 millones, impulsadas por inversores institucionales interesados en establecer alianzas estratégicas con operadores locales especializados.
Esta evolución refleja una creciente madurez del mercado y una mayor diversificación de las fórmulas de inversión utilizadas por fondos, plataformas agrícolas y grupos industriales.
Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura y Aragón concentran las principales operaciones
La actividad inversora en España continuó focalizándose en las grandes regiones productoras del sur y centro peninsular. Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura y Aragón concentraron buena parte de las transacciones registradas durante el ejercicio.
Entre las operaciones más relevantes destacan adquisiciones de explotaciones de olivar y almendro que sumaron más de 5.000 hectáreas, especialmente en Andalucía y Extremadura, con participación de grupos agroindustriales nacionales y fondos de pensiones norteamericanos. Paralelamente, el cultivo del aguacate mantuvo el interés inversor mediante fórmulas de financiación privada y estructuras de deuda comercial.
El sector prevé un 2026 marcado por el crecimiento moderado
Las expectativas de los principales actores del mercado apuntan a un escenario de crecimiento sostenido. Según la encuesta realizada por CBRE, el 57% de los inversores prevé un aumento de la actividad de entre el 5% y el 20% durante 2026, mientras que un 29% espera una estabilización de los volúmenes de inversión.
Aunque el flujo de capital continúa condicionado por un ritmo de captación de fondos inferior al registrado en ciclos anteriores, el interés por los activos agrícolas mantiene una notable fortaleza. Durante 2025, los fondos con foco europeo captaron algo más de 6.000 millones de dólares, una cifra similar a la del ejercicio precedente, pero aún por debajo de los máximos históricos.
La profesionalización transforma el mercado agrícola ibérico
Uno de los fenómenos más destacados del sector es el avance hacia modelos de gestión más profesionalizados. Actualmente, el mercado ibérico cuenta con más de 40 operadores especializados que gestionan conjuntamente más de 400.000 hectáreas agrícolas.
Las plataformas de origen familiar están evolucionando hacia estructuras empresariales de mayor dimensión, incorporando estrategias de integración vertical, mejora de la gobernanza y gestión profesionalizada para terceros. Esta transformación está favoreciendo una mayor eficiencia operativa y una mejor capacidad de respuesta a las exigencias de los mercados internacionales.
Los precios de la tierra se estabilizan tras cinco años de crecimiento
El mercado de suelo agrícola muestra una tendencia generalizada hacia la estabilización después de varios años de incrementos continuados. No obstante, determinadas zonas mantienen una fuerte presión alcista.
Regiones como el norte de Cáceres, Aragón o determinadas áreas del secano gaditano registran aumentos superiores al 10%, impulsados por factores como la calidad agronómica de los suelos, la disponibilidad de recursos hídricos y el potencial productivo de los cultivos permanentes.
A pesar de estas subidas, España y Portugal continúan ofreciendo precios de tierra de regadío competitivos frente a otros grandes polos agrícolas internacionales, especialmente en comparación con mercados como California o Australia.
La mejora hídrica refuerza la competitividad agrícola
La evolución favorable de las reservas hídricas se ha convertido en uno de los principales factores de apoyo para el sector. Las precipitaciones registradas durante el actual año hidrológico se sitúan aproximadamente un 40% por encima de la media de la última década, mientras que los niveles de los embalses superan en casi 20 puntos porcentuales sus registros históricos.
Esta mejora aporta mayor seguridad para las explotaciones de regadío y refuerza tanto la productividad agrícola como la estabilidad de los activos vinculados al agua.
El olivar lidera las preferencias de inversión
Entre los distintos segmentos productivos, el olivar se consolida como el cultivo con mayor atractivo para los inversores en 2026. Le siguen el aguacate, que mantiene un elevado interés pese a la reciente corrección de precios, y el pistacho, cuya superficie continúa expandiéndose de forma significativa.
El almendro mantiene perspectivas favorables a largo plazo gracias a la evolución positiva de los precios del producto, aunque los inversores continúan mostrando cautela ante la volatilidad registrada en los últimos ejercicios.
Por el contrario, el viñedo, los cultivos anuales y el nogal figuran entre los segmentos que despiertan un menor interés inversor en el actual contexto de mercado.
Un activo defensivo frente a la incertidumbre global
El contexto internacional sigue condicionando las decisiones de inversión. La evolución de los aranceles comerciales, los acuerdos internacionales y el incremento de determinados costes productivos, especialmente en fertilizantes y energía, continúan influyendo sobre la rentabilidad de las explotaciones agrícolas.
Sin embargo, el sector mantiene una elevada capacidad de atracción para el capital institucional gracias a su perfil defensivo y a su capacidad de preservar valor frente a los procesos inflacionarios.
Según Manuel Albuquerque, responsable de Agribusiness para el sur de Europa en CBRE, España afronta 2026 desde una posición especialmente sólida dentro del mercado agrícola europeo gracias a la creciente profesionalización de los operadores, la mejora del acceso al agua, la estabilización de los precios de la tierra y el fortalecimiento de la integración entre producción, industria e inversión.
En este contexto, España y Portugal continúan consolidándose como uno de los polos agrícolas más competitivos y atractivos para la inversión internacional de largo plazo dentro del espacio mediterráneo.